Cómo imponer el discurso a la contraparte

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Imponer el discurso es, por definición, ganar.Sin embargo esta variable no tiene en cuenta otros aspectos que definen la intervención como es la oratoria y la valoración por heurísticos. Así, queda claro que la imposición es importante o muy importante pero no es suficiente. ¿Qué es imponer el discurso? Que el equipo contrario refute “nuestro debate”. Este proceso tiene varias vertientes. Por un lado, el primero en debatir marca la línea del desarrollo de los argumentos. El primer equipo siempre puede desarrollar más su discurso.
Hay dos partes que hemos de tener en cuenta:
Nuestro debate:Cuando planteo en un debate que “el estado debe ser reformado” y el equipo contrario responde diciendo que “el estado no debe ser reformado”, su línea argumental está apoyada en la mía. Lakoff habla de esto, también lo hace Luntz, y antes de ellos toda la tradición oratoria y persuasiva de la historia. Digámoslo de otra forma, si me criticas utilizando mis palabras, me estás dando la razón (aunque sea en parte). Esto es así porque cada vez que “respondes” a mi postura, estás reflejándola. Esto nos lleva a un lugar importante del planteamiento de un debate ¿Cómo hago mi debate? En las opciones planteadas es el otro equipo quien adopta “motu proprio” mi debate. Pero imponerlo es diferente. Para imponerlo no basta con ser el primero en hablar, es más, podría hacerlo aunque fuera el segundo. Lo más importante es que nuestra intervención sea muy muy buena. Es decir, ha de ser nueva e interesante. Esto obliga a que la contraparte tenga que esforzarse por “borrar” la marca de la intervención en la mente del jurado. Cuanto más empeño le ponen más complicado se hace.
La Proposición: Otro elemento, que algunos podrían juzgar que es el primero, es definir bien la pregunta, la proposición o el tema. Empecemos, las preguntas de los debates de “por sí” no significan nada. Sé que esto suena extraño pero hagamos que respondan la pregunta del debate nuestros familiares o amigos. Lo que vemos es que cada uno la responde de una forma diferente, y algunos ni siquiera sabrán a qué se refiere. Eso es lo importante. La pregunta al momento de hacerse está vacía así que es labor nuestra llenarla con los elementos lingüísticos y culturales que le den forma antes de que lo haga la contraparte. Y aunque ellos lo hicieran antes aún podemos hacerlo de modo que nuestra “imagen” quede impresa por encima de la de ellos. Miremos la realidad, se habla de aborto y de interrupción del embarazo, se habla de asesinar a un feto o un niño y se habla del derecho de la madre a elegir. Cada vez que se habla de “ese tema” descubrimos que son “esos temas” así las palabras y la cultura, el contexto y los marcos, las cargas semánticas y los significados se funden en el debate social, lo mismo pasa en el debate competitivo.
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