Hablando de la figura del capitán en equipos de debate

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Recuerdo cuando, no hace mucho, en España apenas había algún entrenador de debate. Sí había muchos capitanes. Había numerosas universidades a las que acompañaba un profesor y comentaba algo antes del debate y casi siempre después. Afortunadamente cada día hay más entrenadores, aunque muy muy pocos. Si sumo toda América Latina, me salen unos cuantos más. Aún así, pocos. Y es que no es lo mismo capitán que entrenador. Sé que los que leéis este texto ahora mismo no tenéis ninguna duda (si es que habéis debatido durante tiempo), pero hay muchos que confunden los conceptos.
A ver, el entrenador entrena. Entrena, he dicho. El capitán orienta (que no es poco) (y si es que lo hace) y representa al equipo (porque alguien tiene que hacerlo). Ahora hay torneos que están eliminando estas figuras en España.(En los mundiales en inglés ni existen) Más allá de sus motivos esta exposición servirá también para explicar por que son tan necesarios en la experiencia del debatiente. Vamos a marcar las cualidades de ambos como si fueran diferentes aunque se pueden dar al mismo tiempo en la figura del entrenador. (En este artículo hablaremos del Capitán)
Capitán: Figura importantísima si se sabe aprovechar. Sorprende que diga esto ahora pero es así, el capitán es muy importante. El mero hecho de que el equipo cuente con alguien que no está “dentro” del debate le da una inmensa importancia. El capitán puede ver “la partida” desde fuera, puede valorar con distancia. Éstas son cosas que no puede hacer un orador por mucho que quiera o un documentalista. Durante años tuve la fortuna de ser orador, capitán y entrenador al mismo tiempo. Y si, se aprende mucho. Pero uno no llega a ver con distancia el debate hasta que deja de ser orador.
Así que, oradores (los que no les sobra el ego y los que si) escuchemos al capitán. Aunque nunca haya hablado en público, aunque nunca haya debatido, su opinión es importante. Precisamente, en muchos casos, por no saber nada de debate. Precisamente por eso es capaz de hacer un juicio por heurísticos mucho más rico que el que podamos hacer los que hablamos.
Si, ya sé que muchos estáis obsesionados con la argumentación. Y eso es genial. Pero, por desgracia, en la vida nadie tomará nota de lo que decís para ver si habéis argumentado bien. La vida funciona con heurísticos. Lo demás no le importa al cerebro que está en una oficina o en un proceso de venta. Y punto.
Aquí merece la pena que añada un elemento que debe tener todo capitán (también los entrenadores, pero se les obvia con riesgo de equivocarnos): Criterio. Si, criterio. No basta con que el capitán nos dé su opinión, eso es importante pero no suficiente. El capitán ha de sistematizar sus sensaciones y hacer un esfuerzo por organizarlas y explicarlas. La opinión es importante pero irrelevante frente al criterio. El criterio no viene dado, ni se obtiene de repente. El criterio se trabaja separando los juicios, educando la vista a cada intervención. Así hay grandes capitanes que jamás han debatido, capitanes que pueden mostrarte mejor el camino del debate que un refutador.
Una de las dudas que surgen es ¿qué debe hacer el capitán?. Orientar, esa es mi respuesta. Es decir, a la hora de investigar, plantea líneas, sirve de catalizador del grupo para que los componentes puedan ir un paso más allá en sus posibilidades. Sin la orientación del elemento externo, el equipo de debate suele “agotar su discurso” en la investigación con gran facilidad. El capitán les ayuda a mirar más allá y derivar los conceptos.
Por otro lado, el capitán es el representante del equipo, el que habla con la organización, el que recibe la correspondencia. Pues bien, es importante que esto lo haga el capitán y no el equipo. Dado que están viviendo la enriquecedora experiencia del debate, es positivo que no tengan que salir de ella para hablar con la organización de un torneo.
Oradores y documentalistas, sé que a menudo nos sentimos los reyes del mundo cuando estamos debatiendo, y especialmente en el atril, pero también sé que no hace falta que recordemos que no lo somos. Hay alguien que nos acompaña y que tiene una perspectiva que el equipo nunca tendrá. Por eso necesitamos al capitán.
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