Twitter y la Oratoria

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De un tiempo a esta parte (especialmente en el último año) en las conferencias, clases y charlas sobrevuela un pájarito azul. Twitter y lo que implica ha venido para quedarse.
Pero ¿Qué implica Twitter?
Que puedes estar dando una conferencia brillante pero no debe extrañarte encontrar a decenas de personas tecleando en sus celulares o computadoras. No, no te preocupes. Te escuchan. Aunque no te lo parezca, escuchan. Si, si, escuchan. Pero lo hacen de un modo nuevo.
No consiste en que tomen apuntes como en el colegio o la Uni, no. Cazan “hits”. Pasan a la pantalla sus sensaciones y las ideas remarcables de lo que dices. Así que ya no vale hablar bien sin más.
Antes de que te preocupes o te asustes, te doy una buena noticia. Nunca antes te había escuchado tanta gente mientras hablabas. Ni después de hablar.
Nunca tu voz había llegado tan lejos.
Antes, lo que decías en una charla o conferencia acababa en la sala. Y se acabó. Es más, consciente de eso, en ese tipo de ámbitos el ponente tendía a contar cosas “de esas que no salen en los periódicos”. Tendían a contar cosas de forma informal porque lo dicho se quedaba en la sala. Pues bien, como indicó hace una semana Santiago Segura, ya no se puede hablar con tranquilidad porque con Facebook y Twittertodo se acaba sabiendo.
Y eso es genial.
Esas personas que parece que no te escuchan están ayudando a que tu mensaje trascienda, a que lo reciban cientos o miles de personas que podrían no haberte conocido nunca. Al tiempo que disfrutan comparten esa sensación con sus tribus (como diría Godin) Y eso obliga.
Te obliga a que seas más brillante aún. Dado que el que escribe no te puede mirar al mismo tiempo, el tono y el ritmo son más importantes que nunca. Debes poner color a lo que dices. Los grises han muerto.
Te obliga a sintetizar tus ideas. (Gran favor que te hacen) Porque necesitan las ideas claras para reproducirlas. Por otro lado, exactamente como siempre aunque ahora de un modo más inmediato. Así que espabila.
Ya no vale con pasar el rato hablando. Si no brillas, los que miran la pantalla desconectarán automáticame
nte y mirarán el timeline de sus amigos. Si aburres, mueres.
Pero si brillas…Entonces tendrás a un público entregado a lo que dices, porque tu mensaje estará mejorando de algún modo sus vidas. Y tu público no acabará en la última fila, será tan grande como la lista de amigos de cada uno de los asistentes en Facebook, o tan grande como una lista de RT’s.
Éste es el reto, cambiar tu oratoria para ser mejor, para adaptarte a la ola. O subes ahora o no llegarás la costa.
¿Ya hablas Twitter?
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